- Esta semana no está tan buena como la anterior, ¡definitivamente!
estamos en vacaciones- Pensaba Ramiro, conductor de un pequeño micro bus;
cincuenta y seis años de edad, tres hijos formados ya y cerca de la jubilación.
El busecillo y el estar tan solo eran aburridos. Un joven de gafas parado en un
semáforo paró el microbús. Ramiro lo invitó delante para que se sentara junto a
él y así librarse un poco del tedioso y silencioso viaje, el joven accedió más aún
continuaba aquel silencio sepulcral del que tanto deseaba librarse Ramiro. El
joven ensimismado durante parte del trayecto, le fue roto su letargo por una
pregunta de Ramiro:
- ¿Cómo dejan de solas las calles las vacaciones? –
El joven luego de acomodar sus gafas, le respondió:
- ¿le parece? para uno que estudia las vacaciones no existen-.
Ramiro con una sonrisa de sorpresa, le preguntó:
- ¿Qué estudia hijo? –
El joven le respondió:
- física –
En tono grave y majestuoso. Ramiro lo puso algo inquieto la actitud del
joven y como niño continuó preguntando:
-¿y de qué se trata eso? –
El joven con una sonrisa algo suficiente le respondió:
- En dar una respuesta lógica a los movimientos de los distintos fenómenos
que ocurren en el mundo, para luego sistematizarlos y así predecir los mismos
en el futuro. Esta respuesta es en
términos generales insuficiente por cierto; pero es la más
digerible que se me ocurre-.
Ramiro con la boca abierta daba muestras de la incomprensión de la
respuesta, el joven tratando de no ser mezquino con el conocimiento trató de
sacar a Ramiro de tal marasmo:
- Para dar un ejemplo algo tosco, la física nos ayuda a determinar la velocidad de un objeto respecto al espacio y el tiempo recorrido,
principio este para por ejemplo la creación del velocímetro –
Mientras el joven le decía esto señalaba el velocímetro del carro; sin
embargo, la cara de Ramiro continuaba igual, entonces el joven, sacando un
pañuelo del bolsillo trasero del pantalón y luego de secar un poco el sudor de
su frente continuó:
- De aquí a la universidad pensemos que existen más o menos unos 18 km.
y pensemos me demoro más o menos unos 20 min. en llegar. Por tanto la velocidad
promedio sería de unos 54 Km. por hora-.
Ramiro saliendo de aquel estado, sonriendo le dice:
-¡Ah! de eso es que habla la física -.
El joven mirando la sonrisa ingenua de Ramiro le dice:
- Sí, y de otras cosas aún más complicadas - .
Ramiro jocosamente le pregunta:
- ¿más complicada que vivir?-.
Ambos sonrieron, empero el deseo de preguntar de Ramiro aún no se
saciaba y de nuevo preguntó:
- ¿Entonces, puede uno medir la velocidad sabiendo el espacio y el
tiempo recorrido?-
El joven analizando la simplificación hecha por Ramiro quiso
problematizarle aún más la pregunta:
- Señor, quisiera que tomara lo anterior como un ejemplo ya que ahora y
según teorías mucho más recientes, no podemos hablar de espacio y tiempo por
separado, ¡no ocurren dos sucesos a la vez o simultáneamente!-.
Ramiro mientras frenaba en el semáforo trató de comprender lo que decía
el joven y luego de acelerar para continuar la marcha, le pregunta de nuevo:
- Entonces si a Ud. y a mí se nos cae una moneda a la vez y escuchamos que ambas caen al piso ¿no caen
entonces a la vez?-.
El joven de nuevo sonríó y le respondió sin vacilaciones:
-¡No! porque el espacio- tiempo en que ocurrieron ambos sucesos resulta
ser diferente-
Ramiro algo vacilante, continúo la conversación:
- Hace ya bastante tuve una novia que vivía algo lejos de mi casa, tenía
que caminar casi cinco o seis kilómetros para llegar a su casa. Con el primer
sueldo que tuve me compré una bicicleta y así pude demorarme mucho menos
recorriendo igual distancia y no sabe cuántos beneficios me trajo, porque con
el tiempo que me sobraba pude conseguir otra novia-
Ambos estallaron a carcajadas, pero Ramiro luego de secar con sus manos
sucias sus lágrimas continuó:
- Así si tiempo y espacio son inseparables ¿Cómo una bicicleta pudo
ampliar el tiempo y el espacio hacerlo más corto? -.
Llegado el joven a su destino la pregunta se hizo viento; pero al
bajarse, sus miradas se cruzaron, creyendo para sí ambos tener la razón.
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