Su hermosura la hace centro de atención: mirarla, tocarla y sentir su fragante aroma
es la síntesis del placer y la belleza. Sí, ella es el centro, sin embargo
lo paradójico es que aunque ella no lo sabe es una simple estratagema.
Todo ocurrió el día en que trataron de tener
descendencia sus creadores:
-¿Cómo poder tener nuestra prole? se
preguntaron.
Luego de mucho intentarlo la pareja concluyó
que eran infértiles y para evitar la culpa decidieron no investigar quién era
el causante. Un asesor en fertilidad les dijo que el problema se podía resolver
haciendo que otros activasen con un leve contacto sus sistemas reproductores
dañados. A primera vista la hembra pudo notar que al macho la idea le resultó
descabellada pero el deseo de progenie era más fuerte que cualquier tipo de
pudor. Macho y hembra no comprendía muy bien la idea del asesor entonces este
se dispuso a explicar con mayor detenimiento el programa de fertilidad:
- Lo primero que deben hacer es dejar sus
órganos sexuales al aire-.
Macho y hembra se miraron y luego de hacer
una mueca de sorpresa continuaron escuchando al orate.
-Luego, deben de pintar con colores
llamativos, agregar aromas diversos y sabores agradables alrededor de su zona
erógena.
Macho y hembra se miraron de nuevo fijamente
y si ya habían intentado otras cosas, la fuerza del instinto pudo romper la
fuerza del prejuicio y así accedieron a los vejámenes a que los iba a llevar su
asesor. Su aspecto era ahora el de un par de payasos y al salir temblaban de la
pena, pero pasados tan sólo unos minutos lo que antes era una completa
estupidez, pasadas unas semanas estaba rindiendo sus primeros frutos.
Su hermosura la hace centro de atención: mirarla, tocarla y sentir su fragante aroma
es la síntesis del placer y la belleza. Sí, ella es el centro, sin embargo
lo paradójico es que aunque ella no lo sabe es una simple estratagema.