martes, 17 de junio de 2014

EL CASTILLO



Para la  niña la vida era un gran cuento de hadas. Creía que en el mundo volaban pequeños seres con alas, armados de copeticos y varitas mágicas, para cumplir  deseos a los niños buenos. Ella construía en su infantil mundo castillos de sueños, con grandes murallas y torres de aire. Estos momentos acompañaban su infancia; sin embargo el afán del tiempo, hizo que su reino se viniese abajo por culpa de las hormonas, quienes transformaron la niña en una hermosa adolescente. Mientras arreglaba su cabello, no podía creer como su vida de infante había girado en torno a tan estúpida fantasía, como había dejado de lado, cosas tan importantes como el maquillaje, la ropa y los chicos. El tiempo pasó aún más y ahora adulta, su vida giraba en torno a su profesión: la medicina. El éxito era ahora su fin. Cumplir las metas académicas y económicas era ahora su mayor placer.
Pasado el tiempo y a pesar de haber logrado todos sus objetivos, sentía un extraño malestar, algo dentro de ella le advertía que aun la falta de algo por cumplir.
Cierto día tocó a su puerta una persona pobre, que le pedía le ayudara con su hija enferma.
Sin pensarlo la doctora decidió ayudarle. Cuando llegó al humilde lugar donde vivía la enferma, se encontró frente a una niña que tenía a su lado un hermoso castillo. La doctora se acercó rápidamente a la niña la examinó y luego de su diagnóstico le administró una medicina. Tiempo después la niña quedó curada y la doctora encontró en aquel lugar, la manera de llenar aquel vacío que le faltaba llenar.
La niña aliviada siguió construyendo su castillo y su ejército de hadas la regrasaron al mundo que para la gente era tan solo tontería. 

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