martes, 3 de noviembre de 2015

¡TE AGARRÉ!



En lugares céntricos es común ver escenas como estas; sin embargo ésta como todas era única. Un policía perseguía a un joven que desde hace ya un tiempo tenía asolado los centros comerciales del sector. El joven con una gran bolsa en sus manos, corría tratando de hacerse camino por entre la gran turba de personas. Ya tenía el camino exacto por donde escabullirse; pero al cruzar la calle no se percató que un taxi venía a gran velocidad y un fuerte golpe de éste lo hizo caer inconsciente.
El policía jadeante miró al taxista y sin dejar que dijese nada le dio las gracias por haber agarrado la alimaña. Luego de tomar aire y secar un poco su frente se acercó al joven y le dijo al oído:
-¡Te agarré!-
El policía de no ver respuesta en el muchacho, le dijo al taxista que llamara inmediatamente una ambulancia. Rato después llegó la ambulancia y el chofer de ésta le pidió al policía que lo acompañara pues no había paramédicos disponibles. Ya en la ambulancia el policía se detuvo por un momento a observar el rostro del joven y pensó en los reconocimientos que le iban a dar por haberlo agarrado.
Llegados al hospital, el joven fue llevado rápidamente a cuidados intensivos pues hacía ya largo rato que estaba inconsciente. El policía conociendo lo mañosos que podían ser estos jóvenes decidió quedarse. Pasadas dos horas un doctor se acercó al somnoliento policía advirtiéndole el estado de gravedad en que se encontraba el muchacho. Le dijo además que de no encontrar un donante de sangre “O” negativo el joven moriría. El policía se rascó la cabeza y sonriendo le dijo que él tenía igual tipo de sangre y podía ayudarlo.
Luego de la donación el policía llamó a la estación describiendo la situación en que se encontraba; después se sentó de nuevo esperando nuevas noticias sobre el joven. Sumido en sus pensamientos el policía empezó reflexionar en la situación del joven, preguntándose: ¿qué habría pasado si no lo hubiese perseguido? Tal vez estaría bien. ¿Sería que robaba para ayudar a su familia? O ¿sería que no tenía algo mejor que hacer? ¿Sufriría mucho en su casa? o posiblemente ni siquiera tenía… Las preguntas manaban como manantial. 
Ya en la madrugada el médico despertó al policía dándole la noticia que el joven había muerto. El policía confundido froto suavemente sus manos por la cara, como si algo grave hubiese pasado.

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