En lugares céntricos es común ver escenas
como estas; sin embargo ésta como todas era única. Un policía perseguía a un
joven que desde hace ya un tiempo tenía asolado los centros comerciales del
sector. El joven con una gran bolsa en sus manos, corría tratando de hacerse
camino por entre la gran turba de personas. Ya tenía el camino exacto por donde
escabullirse; pero al cruzar la calle no se percató que un taxi venía a gran
velocidad y un fuerte golpe de éste lo hizo caer inconsciente.
El policía jadeante miró al taxista y sin
dejar que dijese nada le dio las gracias por haber agarrado la alimaña. Luego
de tomar aire y secar un poco su frente se acercó al joven y le dijo al oído:
-¡Te agarré!-
El policía de no ver respuesta en el
muchacho, le dijo al taxista que llamara inmediatamente una ambulancia. Rato
después llegó la ambulancia y el chofer de ésta le pidió al policía que lo
acompañara pues no había paramédicos disponibles. Ya en la ambulancia el
policía se detuvo por un momento a observar el rostro del joven y pensó en los
reconocimientos que le iban a dar por haberlo agarrado.
Llegados al hospital, el joven fue llevado
rápidamente a cuidados intensivos pues hacía ya largo rato que estaba
inconsciente. El policía conociendo lo mañosos que podían ser estos jóvenes
decidió quedarse. Pasadas dos horas un doctor se acercó al somnoliento policía
advirtiéndole el estado de gravedad en que se encontraba el muchacho. Le dijo
además que de no encontrar un donante de sangre “O” negativo el joven moriría.
El policía se rascó la cabeza y sonriendo le dijo que él tenía igual tipo de
sangre y podía ayudarlo.
Luego de la donación el policía llamó a la
estación describiendo la situación en que se encontraba; después se sentó de
nuevo esperando nuevas noticias sobre el joven. Sumido en sus pensamientos el
policía empezó reflexionar en la situación del joven, preguntándose: ¿qué
habría pasado si no lo hubiese perseguido? Tal vez estaría bien. ¿Sería que
robaba para ayudar a su familia? O ¿sería que no tenía algo mejor que hacer?
¿Sufriría mucho en su casa? o posiblemente ni siquiera tenía… Las preguntas
manaban como manantial.
Ya en la madrugada el médico despertó al
policía dándole la noticia que el joven había muerto. El policía confundido
froto suavemente sus manos por la cara, como si algo grave hubiese pasado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario