Una niña ofuscada salió de su casa
azotando fuertemente la puerta. Decidida a meditar lo sucedido se dirigió al
centro comercial. En él pudo ver en un almacén una valla publicitaria que tenía
a una hermosa mujer que sin blusa alguna, modelaba unos hermosos jeans. Ella de
ver lo bien que le quedaban a la modelo decidió acceder a tal belleza y
entrando al almacén compró el jean.
Feliz siguió su caminata y a escasos metros
de donde estaba pudo ver un grupo de chicos felices en otra valla. Éstos eran
felices porque lucían unas hermosas camisas. La chica quiso ser tan feliz como
los jóvenes y entrando al almacén compró una camisa que hiciera juego con su
nuevo jean.
Feliz de tan mágico encuentro pudo ver en
otra valla un grupo de mujeres muy atléticas que hacían deporte con unos
zapatos muy especiales y ella de ver tan exuberante belleza quiso ser partícipe. Así que compró un par de tales zapatos.
Aún más feliz y luego de meditar tanto, se
dirigió a casa y así dar la sorpresa a su mamá. Timbró en su casa imaginando la
cara de sorpresa de su mamá:
-Buenas tardes ¿a quién necesita?
La joven confundida miró a su mama y
sollozando le dijo:
- ¿Es acaso una broma? ¿Dónde está la cámara
escondida? ¿No reconoces a tu hija?
La señora miró a la joven de arriba a abajo
y sonriendo levemente le respondió:
Disculpe usted señorita pero mi niña murió
hace poco.
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