Todo era paz y alegría en este lugar, todo lo creado era bueno.
Los leones no comían ni aves ni cervatillos ni cebras, porque les podían hacer daño.
Las cebras no comían pasto, tanto que ni siquiera lo pisaban porque le podían hacer daño.
Las mariposas y las abejas no se posaban sobre las flores ¡cómo hacerle daño a tan hermosas expresiones de amor de las plantas!
Las plantas no enterraban sus raíces en la tierra porque le podían hacer daño.
Las bacterias y los virus eran incapaces de procrearse en un organismo porque también les podían hacer daño.
Todo era tan sincronizado que las hadas madrinas volaban tristes.
Pasó el tiempo y los seres empezaron a morir de inanición, uno a uno desde los más grandes a los más pequeños iban cayendo… al final todos murieron.
Todo era guerra y dolor en este lugar, todo lo creado era malo.
Los leones comían aves, cervatillos, cebras, pasto, tierra y lo más terrible disfrutaban el hacerlo.
Las cebras comían leones, aves, cervatillospasto, tierra y lo más terrible disfrutaban el hacerlo. Mientras los hervívoros comía disfrutaban con arrancar de raíz el pasto y por sobre todo ver la cara de impotencia de los leones.
Las abejas y las mariposas se posaban en todas las flores no importándole la fecundación sino saciarse de su néctar, al punto de dañarlas. Disfrutaban estos insectos ver cómo los pétalos caían. Las flores en respuesta les salieron púas venenosas para devorar también los insectos y devorar también a sus hermanas cercanas a ellas.
Las plantas enterraban sus raíces en la tierra tan hondo que absorbían hasta los tuétanos sus nutrientes.
Las bacterias y los virus contaminaban todo a su alrededor. Los grandes organismos eran inocentes de estos terribles enemigos invisibles.
Todo era caos y destrucción tanto que hasta las hadas madrinas corrían despavoridas. Pasó el tiempo y los seres empezaron a morir, uno a uno desde los más grandes a los más pequeños iban
cayendo… al final todos murieron.
Consternados el bien y el mal ya no sabían qué hacer. Se miraron fijamente y dijeron al unísono:
-¡QUE MÁS DA!
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas... (Gn. 1, ver 1-2)
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