-No puedes escribir con la mano izquierda
nene, debes aprender a escribir con la mano correcta: la derecha.
El niño entendía poco de lo correcto; sin
embargo, las burlas de compañeros de clase le
hicieron comprender rápidamente. Al otro día, por arte de magia, el niño
escribía con la mano correcta.
-No veas la televisión de esa manera, mira
que esa no es la forma correcta de sentarse.
El niño entendía poco de lo correcto; y es
que ver televisión boca-abajo es poco común, pero luego de una reconvención
familiar, al otro día, por arte de magia, el niño se sentaba ahora de manera
correcta.
- No juegues con tierra, mira cómo te
vuelves la ropa. Bebe, esa no es la manera correcta en que un niño lleva la
ropa.
El niño entendía poco de lo correcto; más la
indiferencia de los adultos ante su aspecto, hicieron al otro día, por arte de
magia, que el niño llevara su ropa limpia e impecable.
- Te he dicho que no juegues con los
juguetes importados, para eso tienes estos otros.
El niño entendía poco de lo correcto; mas
una repisa más alta, hizo que al otro día el niño jugara tan solo con los
juguetes indicados.
- ¡Mira! ¿No sabes que estás en clase?
Bájate de esa nube.
El niño entendía poco de lo correcto; y
aunque estaba fuera del aula mentalmente, los profesores y compañeros
le indicaron la forma correcta en que se recibía clase. Al otro día, por arte
de magia, el niño recibía ahora de
manera correcta sus clases.
Al día siguiente, los padres subieron
alarmados a la pieza del niño, pues era ya hora de ir a estudiar. Cuando
entraron, la mamá recordó que había olvidado cambiarle las pilas.
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