lunes, 13 de octubre de 2014

EL MAR Y LA PLAYA, EL FUEGO Y LA MADERA



El mar bravío, avasallaba con su fuerte oleaje, la tersa piel de la playa,
ella ávida de su abundancia, absorbía palmo a palmo el ser de su amado.
El fuego abrasador, consumía con violencia, la tersa piel de la madera,
ella ávida de su abundancia, absorbía palmo a palmo el ser de su amado.
Pronto el mar se ausentó, mas le prometió a su amada, un pronto regreso; ella cuan Penélope atesoró en sus entrañas los recuerdos líquidos de su amado. El fuego ardía difuminando en su amada el límite entre brasa y madera. Ella extasiada estallaba de pasión copiosa.
El mar regreso rompiendo con su fuerza la nostalgia y liberando de nuevo al preso cupido. Con el mar llegó también su prima la brisa y del amor ardiente yacían tan solo cenizas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario