Llaman
al teléfono:
-
¡Aló! ¿Con quién hablo?
-Buenas noches doña Luisa habla con
Roberto ¿Cómo ha estado?
-Muy
bien mijo, aquí luchando como siempre y cuénteme ¿Ud. cómo va?
-Estudiando y trabajando; a propósito
¿Don Jaime cómo está?
-Regularcito
mijo, la medicina de ahora le está cayendo un poco mal; cuando venga le cuento,
ahí le paso a María.
-Gracias doña Luisa y saludos a don
Jaime.
Mientras
esperaba Roberto pensaba en lo tremendo de tener una enfermedad como la de don
Jaime y mucho más tenerla como hijo que afrontarla -¡pobrecita mi nene!- pensaba
-Hola
mi amor ¿Cómo estás?
-Muy bien mi nene, trabajando mucho y
ya en clases de la universidad.
-
Tan rico que pasamos en las vacaciones ¿cierto bebe? ¡Hay! Antes que se me
olvide, me encontré con Fernando en la universidad el jueves y va a reingresar
a la carrera. Al fin no nos dimos cuenta por qué fue que se retiró.
- Yo sé por qué se salió...
María
frunció el ceño y le replicó:
¿Cómo
así? ¿Y por qué no me había contado?
Rodrigo
rascó su cabeza y en tanto hacía gestos que indicaban el haber cometido un
error.
- No mentiras mi nene, era molestando.
-
¡Mentiroso! Yo te conozco y sé que no me quieres decir ¿por qué?
-Realmente no tengo ni la más remota
idea del por qué Fer se salió.
-
¿Fer? ¿Cuándo acá tanta confianza?
- ¡Eh!
Pero María ya estas paranoica, mejor hablamos más tarde.
-
¡Ha no! Aquí en la casa me tiene que contar.
- Si mi amor, si mi amor como quieras;
nos vemos.
-
Aquí te espero, no te demores.
Caminando
a casa de María, Rodrigo pensaba en la cara que colocaría María cuando le contara
la verdad. -¿Será conveniente contarle? Tantos problemas que tiene y si sabe
esto creo lo tomará como un problema más, siendo esto una total banalidad.
Claro que hay que tener en cuenta que en la situación en que se encuentra
cualquier cosa la afectaría mucho ¡no joda! ¿Para qué me puse a abrir la
bocota? Apenas llegue le digo y ya, ni que fuera cosa del otro mundo decirle
que...
¡Hiiiii!
¡Crashhhh! Un carro golpea a Rodrigo y lo arroja por los aires.
-
¡Hay papá! Por no estar poniendo cuidado.
-
Mija pero el semáforo estaba en verde
¡No es culpa mía!
Bajan
aterrorizados del carro padre e hija a socorrer al joven.
-¡Papi
que hacemos está sangrando mucho!
Le
decía la niña mientras tomaba fuertemente la manga de la camisa del papá.
El
papá temblando sacó el celular de su bolsillo y llamó a emergencias...
Dos
horas después y ya María y los padres de Rodrigo en el hospital, el doctor se
acerca a ellos y les dice:
- ¿Uds. son los familiares de Rodrigo Salazar?
-
Si doctor, respondió entre sollozos su madre, mientras la abrazaba María
desconsolada.
-
Señora, Rodrigo está en un coma profundo y tal vez podría salir de él mañana,
en cinco años o tal vez nunca...
y así
el abismo creció aún más.
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