jueves, 13 de febrero de 2014

DEL ABISMO ENTRE EL PENSAR Y EL DECIR



Llaman al teléfono:
- ¡Aló! ¿Con quién hablo?
-Buenas noches doña Luisa habla con Roberto ¿Cómo ha estado?
-Muy bien mijo, aquí luchando como siempre y cuénteme ¿Ud. cómo va?
-Estudiando y trabajando; a propósito ¿Don Jaime cómo está?
-Regularcito mijo, la medicina de ahora le está cayendo un poco mal; cuando venga le cuento, ahí le paso a María.
-Gracias doña Luisa y saludos a don Jaime.
Mientras esperaba Roberto pensaba en lo tremendo de tener una enfermedad como la de don Jaime y mucho más tenerla como hijo que afrontarla -¡pobrecita mi nene!- pensaba
-Hola mi amor ¿Cómo estás?
-Muy bien mi nene, trabajando mucho y ya en clases de la universidad.
- Tan rico que pasamos en las vacaciones ¿cierto bebe? ¡Hay! Antes que se me olvide, me encontré con Fernando en la universidad el jueves y va a reingresar a la carrera. Al fin no nos dimos cuenta por qué fue que se retiró.
- Yo sé por qué se salió...
María frunció el ceño y le replicó:
¿Cómo así? ¿Y por qué no me había contado?
Rodrigo rascó su cabeza y en tanto hacía gestos que indicaban el haber cometido un error.
- No mentiras mi nene, era molestando.
- ¡Mentiroso! Yo te conozco y sé que no me quieres decir ¿por qué?
-Realmente no tengo ni la más remota idea del por qué Fer se salió.
- ¿Fer? ¿Cuándo acá tanta confianza?
- ¡Eh!  Pero María ya estas paranoica, mejor hablamos más tarde.
- ¡Ha no! Aquí en la casa me tiene que contar.
- Si mi amor, si mi amor como quieras; nos vemos.
- Aquí te espero, no te demores.
Caminando a casa de María, Rodrigo pensaba en la cara que colocaría María cuando le contara la verdad. -¿Será conveniente contarle? Tantos problemas que tiene y si sabe esto creo lo tomará como un problema más, siendo esto una total banalidad. Claro que hay que tener en cuenta que en la situación en que se encuentra cualquier cosa la afectaría mucho ¡no joda! ¿Para qué me puse a abrir la bocota? Apenas llegue le digo y ya, ni que fuera cosa del otro mundo decirle que...
¡Hiiiii! ¡Crashhhh! Un carro golpea a Rodrigo y lo arroja por los aires.
- ¡Hay papá! Por no estar poniendo cuidado.
- Mija pero el  semáforo estaba en verde ¡No es culpa mía!
Bajan aterrorizados del carro padre e hija a socorrer al joven.
-¡Papi que hacemos está sangrando mucho!
Le decía la niña mientras tomaba fuertemente la manga de la camisa del papá.
El papá temblando sacó el celular de su bolsillo y llamó a emergencias...
Dos horas después y ya María y los padres de Rodrigo en el hospital, el doctor se acerca a ellos y les dice:
 - ¿Uds. son los familiares de Rodrigo Salazar?
- Si doctor, respondió entre sollozos su madre, mientras la abrazaba María desconsolada.
- Señora, Rodrigo está en un coma profundo y tal vez podría salir de él mañana, en cinco años o tal vez nunca...
y así el abismo creció aún más. 

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